La Vuelta se despidió ayer de Ciudad Real. Es sólo un hasta luego, porque tanto la organización como las autoridades locales o los ciclistas quedaron satisfechos y prometieron repetir. Sin embargo, este hasta luego puede hacerse esperar más de lo deseado pues todo apunta a que la ronda española tardará un par de años en volver a Ciudad Real, ya que la próxima edición sale de Holanda y llegar hasta La Mancha se antoja complicado. Así que si no hay sorpresa, habrá un año de ayuno para los muchos aficionados ciudadrealeños al ciclismo.
La oportunidad de hacerse una foto con las estrellas fue la nota predominante en una mañana en la que cientos de aficionados se agolpaban alrededor del recorrido para arropar al pelotón hasta citas venideras. Valverde, Contador y Sastre fueron los grandes protagonistas antes de que se diera la salida, a éso de las 13:35.
Ciento sesenta y siete ciclistas enfilaron la carretera de Porzuna para decir adiós a Ciudad Real. Dos menos de los que llegaron a nuestra localidad, ya que Maryan Hary y Aurelien Clerc tuvieron que abandonar la carrera en las etapas en las que la Vuelta estuvo por Ciudad Real.
La satisfacción por el desarrollo de la contrarreloj era la nota predominante entre las autoridades locales presentes en la Vuelta.
Cuando los ciclistas dejaron las inmediaciones del Quijote Arena, quedó en el aire una sensación de melancolía por la gran caravana que se marchaba y que había trastocado la normalidad ciudadrealeña por un par de días. En apenas unos minutos, los autobuses, los coches de los equipos y toda la parafernalia que acompaña la Vuelta, se esfumó en dirección a Toledo, donde no llegaba la Vuelta desde hace 19 años.
Es sólo la cuarta vez que la ronda ciclista recala en Ciudad Real y, sin embargo, parece ya una cita obligatoria. “Ciudad Real es una localidad de Vuelta”, dice el director de la carrera, Víctor Cordero. Y es cierto, aunque la próxima edición la Vuelta no llegue a La Mancha, la ciudad esperará, con los brazos abiertos, una nueva oportunidad de recibir a la caravana ciclista con todo su bullicio, su alegría y su colorido, que transformará, al menos por unas horas.
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