Ni recibió una “brutal” paliza, ni fue agredida por no llevar el velo islámico y ni siquiera sufrió un aborto como consecuencia de los golpes. Lo que al principio parecía un caso con tintes integristas, con el paso de las horas se ha convertido en una discusión que podría acabar calificada tan sólo como una simple falta. El viernes saltaba a los medios de comunicación el caso de una joven marroquí, Saadia, residente en Socuéllamos, que había interpuesto una denuncia tas recibir presuntamente una paliza a manos de un matrimonio compatriota por no llevar la cabeza cubierta por un pañuelo. En un principio, los supuestos agresores fueron detenidos por un delito de lesiones pero automáticamente fueron puestos en libertad. Ya el marido de la supuesta víctima apuntaba a última hora de la tarde del viernes, tras el revuelo mediático, que la agresión nada tenía que ver con el velo islámico, tal y como publicó este diario. El informe médico forense desmentía igualmente que la mujer hubiera sufrido un aborto como consecuencia de los golpes, incluso la propia Saadia cuando fue examinada refirió que llevaba ya más de 15 días sangrando antes del altercado. Tan sólo presentaba “dolor en la región cervical y cara”. Ni hematomas, ni arañazos, ni lesiones... ni ningún vestigio compatible con haber sufrido una “brutal” paliza. Los forenses concluían en su informe que no se podía establecer que la presunta agresión fuera la causa del aborto ya que ni siquiera había sufrido golpes en la zona abdominal. El abogado de los denunciados, Andrés Olmedo Bernal, explicaba a El Día que según sus clientes, y varios testigos presenciales, fue la denunciante la que agredió a su patrocinada y el marido de ésta intervino para separar a las dos mujeres. “Fue ella la que se puso a gritar a mi cliente hablando en árabe y le dio en la cabeza con la bolsa de la merienda de su hijo y le tiró de los pelos”, apuntaba. Para el letrado, el caso tiene todos los ingredientes de una “denuncia falsa” que ha perjudicado seriamente a sus clientes. Según Olmedo, “ya están señalados” y no se atreven a salir de sus casas. “Ella está cayendo en una pequeña depresión y ha necesitado tratamiento”, subrayaba. El pasado jueves, la pareja tenía que haber prestado declaración en el Juzgado de Instrucción número 1 de Tomelloso pero finalmente se suspnedió. El caso se encuentra en la actualidad en fase de diligencias previas y los denunciados están a la espera de contar su testimonio ante el juez en el caso de que sea necesario antes de que se señale el juicio. Olmedo afirmaba que a ellos no les consta que la supuesta víctima haya retirado la denuncia pero sí que la comunidad musulmana ha intervenido para intentar que este caso “no vaya a más” y haya reconciliación. “Creo que ha empezado a ser consciente de lo que ha hecho. No creo que alguien que supuestamente ha recibido una brutal paliza y ha sufrido un aborto ahora quiera hacer las paces”, concluía.
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