"Con la falta que nos hace, ¡que alegría!”. Esa fue la frase más repetida ayer en Almagro donde el Sorteo de El Niño dejó 60 millones de euros gracias al segundo premio vendido íntegramente en la localidad encajera. Fue la administración de lotería número 1 de Almagro, conocida como El Alabardero, la que repartió suerte con el número 42.653, dotado con un millón de euros por serie. Un número “fijo” de la administración, según explicaba el titular, Vicente Ruiz del Valle. Como cada año, y desde hace ya más de dos décadas, 35 series de este número fueron retiradas por el bar San Francisco, un pequeño local situado frente al Parador Nacional de Turismo. Desde hace 23 años vende décimos de este número entre abonados, familiares y clientes a cerca de 80 personas. Los dueños del local, José Antonio González y María Dolores de la Rubia, que llevaban cuatro décimos, no podían contener su emoción y felicidad sabiendo que habían traído suerte a sus vecinos. “Estoy super feliz de saber que hemos arreglado a muchos pobres”, decía María Dolores. Y es que los dos se empeñaban en resaltar que todos los afortunados eran “familias humildes”. José Antonio explicaba que estaba viendo el sorteo en directo en el bar con su mujer y unos diez clientes cuando escuchó por la televisión que decían su número. “Empecé a reír, a bailar y salí corriendo del bar, no me lo podía creer”, contaba José Antonio. A unos les parecía increíble cuando se enteraron por televisión y otros tardaron en tomarlo en serio cuando sus amigos les llamaron por teléfono para contárselo. Es el caso de Ángel Luis, que se encontraba jugando un partido de fútbol sala cuando recibió la llamada. “Pensé que era mentira, y vine corriendo al bar. Ahora me alegro un montón porque además es una fuerte inyección para el pueblo”, apuntaba. Ángel Luis es vendedor ambulante y cada día paraba en el bar San Francisco a tomar un café, el dinero lo destinará a “pagar trampas” y hacer “algunos regalitos”. A otro almagreño que le sorprendió la noticia fue a un agricultor que se encontraba en esos momentos trabajando. Al enterarse de su suerte no se lo pensó dos veces y llegó hasta las puertas del bar con su tractor y su mono de trabajo. Olvidarse de hipotecas, hacer regalos, tomarse unas vacaciones e incluso pagar una boda por todo lo alto eran algunos de los proyectos de los almagreños afortunados. Rocío, de 23 años y familiar de los dueños del bar, llevaba dos décimos y tenía muy claro en qué invertiría su premio, ya tiene su boda pagada para el año que viene. Su madre, Juani de la Rubia, de 48 años y ama de casa, también llevaba un décimo. Visiblemente emocionada pensaba en ayudar a sus hijos en todo lo que pudiera. María Nieves Bautista no sabía como agradecerle a María Dolores que le hubiera regalado un décimo la pasada Nochevieja. No paraba de dar saltos de alegría y de abrazar a todo el mundo a la vez que decía una y otra vez “con la falta que me hace”. Lleva seis años en el paro y durante las fiestas navideñas ha estado cubriendo las vacaciones de algunos trabajadores en la residencia de ancianos. “He estado todas las fiestas navideñas trabajando pero hoy voy a celebrarlo”, gritaba emocionada. Antonio Vargas, un almagreño a punto de jubilarse, se acercó hasta las puertas del bar con su décimo en las manos. Siempre gastaba alrededor de 400 euros al mismo número. Su décimo lo jugaba a medias con su hijo y el resto se encontraban repartidos entre sus hermanos y otros familiares. “Lo estaba viendo por la tele cuando vi el número y fui a llamar a mi hijo, él se adelantó y ya me estaba sonando el teléfono”, decía. La administración de lotería de El Alarbadero abrió sus puertas en 1964 y desde entonces ha repartido varios premios de la lotería nacional, dos de ellos importantes. Su propietario indicaba que la suerte que ha tenido Almagro “hará más llevadera la crisis” a muchos vecinos de la ciudad encajera. |