Las intensas lluvias registradas en la provincia entre diciembre y enero potenciarán los efectos de las alergias propias del invierno, derivadas de las polinización de las plantas cupresáceas, como son los setos de jardín y las arizónicas. Así lo advierte el jefe de Alergología del Hospital General de Ciudad Real, Francisco Feo Brito, quien indicó que la polinización de estas plantas tiene lugar entre finales de enero y todo el mes de febrero.
Aproximadamente el 20% de los alérgicos al polen en general sufren reacciones con el de estas especies, cuyos niveles de polinización aumentan durante los días despejados y de temperaturas suaves. Además, señaló que cada vez son más los alérgicos a los que afecta la polinización de las cupresáceas, dado que están más presentes en las ciudades, principalmente en los parques y en los jardines de las viviendas unifamiliares.
Feo Brito advertía que es muy habitual que los síntomas de estas alergias se confundan con los de un catarro, ya que se manifiestan fundamentalmente a través de rinitis y otros problemas nasales, aunque en algunos casos pueden llegar a provocar asma. Por otra parte, señalaba que las reacciones se producen con una concentración de sólo 100 gramos por metro cúbico de aire, aunque Ciudad Real ha llegado a alcanzar en años anteriores unos 600.
La palma en este aspecto se la lleva Madrid, donde se han detectado concentraciones de entre 2.000 y 3.000 gramos por metro cúbico, dada la gran cantidad de jardines y unifamiliares en multitud de zonas de la ciudad.
Primavera También las lluvias de las últimas semanas tendrán su efecto de cara a la próxima primavera, ya que una intensa pluviosidad en los meses de otoño e invierno conlleva una polinización elevada de las gramíneas entre finales de marzo y junio.
Feo Brito calificaba el riesgo de “notable y alto”, y señalaba que la polinización de las gramíneas afecta al 80% de los alérgicos, que, en circunstancias normales, sufren principalmente sus efectos durante un periodo medio de entre cuatro y cinco semanas. Además, las lluvias también pueden intensificar la polinización del olivo, ante el que los alérgicos a las gramíneas también pueden reaccionar.
En cualquier caso, que la primavera sea más o menos complicada para los alérgicos dependerá en gran medida de la meteorología del mes de mayo. Así, si resulta muy lluvioso, el ambiente se limpiará y se reducirán los niveles de polen.
Aunque también lo contrario es positivo para minimizar los efectos de las alergias. Así, un excesivo calor, con temperaturas elevadas y viento muy cálido, acorta la polinización, como ocurrió el año pasado, en que no pasó de los diez días. |