Asegura el sentir popular, voz del pueblo, que “Nunca es tarde… si la dicha es buena”. Aserto que, efectivamente, toma fuerza cuando con el transcurrir del tiempo las gentes, y en su nombre los responsables públicos, preocupados por el progreso de los pueblos, su altura de miras les lleva al reconocimiento público de méritos de aquellas personas que en el desempeño de su labor, colaboraron eficazmente en la educación de sus hijos.
En alguna ocasión he ensalzado a esos profesionales de la enseñanza, para mí siempre serán Maestros de Escuela, que abandonando sus lugares de nacimiento y a veces hasta a la familia, no dudan imbuidas de su amor por la enseñanza, en desplazarse a lejanos lugares extraños en principio, para llegado el caso echar nuevas raíces en ellos.
Cuando en algún momento me he referido acerca de homenajes a alguno de esos Maestros, lo hice con el resabio amargo de cierta parcialidad -nunca en desacuerdo con los posibles méritos del homenajeado- de aquellos políticos que resentidos, su trasnochada ideología les llevó hasta ignorar a otros compañeros de profesión, cuyos méritos pudieran coincidir en igual proporción a los del homenajeado: Calles y recuerdos para unos e ignorancia para otros. Clara injusticia que define a ciertos personajes, cuya parcialidad les induce a cometer tamaño desafuero. Señal inequívoca de que la sensibilidad humana a veces discurre a través de resortes alejados del recto proceder.
Casos de pueblos que con la arribada al poder municipal de determinada facción política, a éstos les faltó tiempo para rehacer el callejero local y eliminado nombres, de cuando la oprobiosa especialmente, y elegir sus calles para rendir homenajes a maestros o personajes ideológicamente afines sin que por ello los consistorios siguientes, aun de ideología distinta, los hayan eliminado. Que, en definitiva, sería la justa correspondencia a tan parcial actitud.
Y es ahora, con ocasión de la III Gala Mujeres de Pedro Muñoz, el próximo día 13 de marzo, dentro de las XX Jornadas Conmemorativas del Día Internacional de la Mujer, el Ayuntamiento de la villa auspiciado por su Comisión de Selección, ha tenido a bien dedicar un acto de homenaje y reconocimiento a unas mujeres, la mayoría procedentes de distintos lugares de la geografía patria, que con total entrega un día se dieron a la noble labor de recuperación para el mundo del saber a generaciones de alumnos; cuando una sensación de frescura inunda el ánima de sus buenas gentes al comprobar que por suerte no todo es resentimiento. A veces se convierte en realidad aquello de que: De bien nacidos es ser agradecidos.
Nunca es tarde y, por fin, el buen juicio y la imparcialidad se imponen en un Ayuntamiento que no duda cuando de homenajear se trata, en recordar a aquellas valientes mujeres que sin banderías; abandonando a los suyos, se dieron a la noble tarea de la enseñanza, y ofreciendo lo mejor de sí mismas afrontaron la ingente labor de capacitar a generaciones de mujeres y hombres para hacer de ellos personas de bien a través de la cultura.
A aquellas mujeres pioneras, doña María Luisa Cañas, doña Pilar Cámara, doña María Amalia Sánchez Calvo, doña Carmen, doña Esperanza Otero [Pachi], doña María Luisa [Marisa], doña María Josefa Ríos [Pepita], doña Herminia [Mini], doña Felisa, doña Manolita Serna, doña María Dolores Huelves [Mari Loli], doña Pilar Torres… les sucedieron nuevas generaciones de jóvenes maestras; hermosas gentes, continuadoras necesarias de aquella labor que imperecedera, habría de servir de guía a posteriores generaciones
Alguien dijo, refiriéndose a la historia de los pueblos, que de ellos siempre quedan cosas por descubrir; en algunos casos sus tradiciones. Pero si abrimos el abanico, alcanzamos a pensar que quizá sea su historia en su conjunto; y a es ello a lo que algunos se afanan convencidos que de tal forma, aparte ennoblecer la perspectiva, dejan constancia del amor de un pueblo por sus hijos preclaros. |