La UD Puertollano vuelve a enganchar. Tras un penoso comienzo de año, reconocido hasta por el mismísimo Benigno Sánchez en rueda de prensa, los azules han ido recuperando el oxigeno y la confianza necesaria para subir puestos en la tabla clasificatoria a base de trabajo, resultados y juego.
El del domingo fue una demostración más de que el equipo ha vuelto a ser el que fue. Esa UD Puertollano que, conocedora de sus limitaciones, utiliza el sacrificio hasta la extenuación para sacar los partidos adelante. No le queda mas remedio al cuadro de Benigno Sánchez que se muestra tan feliz como expresivo, aunque ello le haya supuesto más de una mofa por un reducido sector de la grada.
El mister respiraba de alivio al acceder a la cabina de prensa del Sánchez Menor tras acabar el partido. Miraba a un compañero al tiempo que su rostro dejaba claro que la victoria le había valido algo más que tres puntos.
Y eso que, de nuevo, tenia que luchar la UD Puertollano contra dos elementos importantes más que un simple rival. La lluvia había dejado el campo en unas condiciones impracticables, algo que beneficiaba más al conjunto cántabro, mas acostumbrado a pelear en este tipo de terrenos y condiciones climatológicas. Además, fueron los de Torrelavega los primeros en adelantarse en el marcador, gracias a un gol de Jorge nada mas empezar la segunda parte que dejaba helados a los aficionados puertollaneros. Había avisado, cierto es, el propio Jorge y el delantero Collado del peligro que podían llevar a la contra. Pero ayer gran parte del merito por los tres puntos conseguidos lo tuvo el portero y capitán de la UD Puertollano, Noe Calleja, que salvó al equipo en las dos ocasiones mas claras de la primera mitad, demostrando la razón de estar considerado como el mejor portero de la categoría en el “uno contra uno”.
De nuevo a la heroica Al final, le tocó de nuevo remontar al cuadro azul. De nuevo, y son muchas veces ya, tocaba recurrir a la heroica para conseguir los tres puntos. Algo de lo que entiende, y mucho, el equipo puertollanero. Primero Pelegrina y después Casabella (golazo en toda regla) consumaban la remontada que propiciaba la alegría desbordada de una afición que sabe reconocer la profesionalidad y entrega de sus jugadores, que además supieron acompañar con momentos de buen fútbol, lo que ayuda a que el socio azul se marche a su casa con la moral por las nubes, llenos de optimismo y con el orgullo de un equipo que en lo deportivo marcha a la perfección.
Las pruebas: sus últimos seis partidos, donde no conocen la derrota y que ayudan a manejar una racha que invita al optimismo. Racha que quiere ser mejorada el próximo domingo en el campo del colista, el Villanovense. |