La situación financiera del Ayuntamiento volvió ayer a ser objeto del debate político. En este ocasión fue el Grupo Municipal Socialista el que salió a la palestra para denunciar que el equipo de Gobierno no reacciona ante el “caos” que, en este sentido, viven las arcas municipales.
Nicolás Clavero, concejal del PSOE, reclamó tres actuaciones que, para el Grupo Socialista, se han retrasado ya en demasía en el tiempo: la presentación de la liquidación del presupuesto 2009, un plan de ajuste financiero y, por último, que los números para este año vean ya la luz.
Insistió en conocer en detalle la liquidación de 2009, cuyo plazo legal de presentación ya se ha agotado, y poner en práctica el plan de ajuste, antes de presentar el presupuesto de 2010. En este punto, recordó que el pasado año el remanente negativo de tesorería fue de cinco millones. “Faltó esta cantidad en las cuentas del año 2008, y la ley dice que se debe presentar un plan de ajuste en el plazo de tres meses”, manifestó Clavero, quien recalcó que aún no se ha hecho.
Conocer la realidad de las cuentas municipales es el objetivo del PSOE para lograr que el Ayuntamiento empiece a gastar con orden.
El problema para Clavero pasa por que el equipo de Gobierno no sabe bien por “donde tirar”, al tiempo que expresó su deseo de que éste “no tenga la tentación de terminar deprisa y corriendo el presupuesto de 2010 para que no sepamos antes el resultado de las cuentas del año 2009”.
Los ingresos del Estado, con carácter general, han disminuido este año, “pero todos sabemos que está planificando un ajuste importante en los gastos, y también es obvio que los consistorios tendrán que hacer sus propios ajustes ante una bajada de ingresos”. Clavero se refirió a este hecho para criticar que el equipo de Gobierno hiciera unas previsiones demasiado “alegres” del impuesto de construcciones. “La construcción no iba a seguir el mismo ritmo de años anteriores, pero siguieron presupuestando muy por encima para continuar con el mismo ritmo de gasto”.
La previsión de los ingresos del impuesto de construcción se situó en torno a los seis millones, “y se quedó en tres millones”, continuó.
“Y esto no es culpa de una bajada de los ingresos del Estado, y sí de una mala previsión del equipo de Gobierno del Ayuntamiento”, concluyó Nicolás Clavero. |