Emprender un viaje hacia atrás en el tiempo para conocer el pasado de la Tierra es una de las propuestas realizadas por los geólogos españoles para divulgar la geología y hacer posible que la sociedad se apasione con esta ciencia. Coincidiendo con la conmemoración, esta misma semana, del Día Internacional de la Madre Tierra, geólogos de toda España organizaron a lo largo del día de ayer actividades en 36 provincias españolas con el propósito de hacer más cercana esta ciencia, con la intención de resaltar los valores que aporta a la sociedad y, sobre todo, con la finalidad de sensibilizar sobre la importancia y necesidad que existe de proteger el patrimonio geológico del país. Un ejemplo de estas actividades, en lo que se ha denominado GeoloDía 2010, es la que tuvo lugar en el Parque Nacional de Cabañeros donde cerca de 300 personas recorrieron la conocida geo-ruta del Boquerón del río Estena. Juan Carlos Gutiérrez Marco, Herranz y Agustín Pieren, científicos del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y la Universidad Complutense de Madrid, explicaron a Efe que esta geo-ruta es un claro ejemplo de la geodiversidad que existe en España y supone un buen “escaparate” para divulgar la ciencia de la Geología. Por ello, quisieron mostrar los espectaculares afloramientos rocosos representativos del pasado marino de la Península Ibérica de una antigüedad entre los 520 y 465 millones de años, o los estratos fosilíferos de los períodos del Cámbrico y Ordovícico de la era paleozoica, que hace unos 300 millones de años se plegaron y se fracturaron durante la Orogenia Varisca y que, ahora, ofrecen numerosas posibilidades para descifrar lo que ha pasado en este largo periodo de tiempo. Caminar por estos espacios, como lo hicieron los participantes en la jornada, “es como volver hacia atrás en el tiempo” aseguraron, para conocer las plácidas plataformas marinas rebosantes de vida del Ordovícico Medio (las famosas pizarras con trilobites de Navas de Estena) o los ambientes costeros poco profundos y afectados por tormentas del Cámbrico y Ordovícico Inferior. Estos últimos, dijeron, “conservan todo un legado de huellas de animales moldeadas por la arena, algunas debidas a organismos de más de un metro de longitud, como gusanos gigantes y artrópodos anfibios enigmáticos”. Recorrer detenidamente estos lugares supone “adentrarse en un mundo apasionante” donde los caminantes tienen ocasión de ir descifrando las señales del pasado geológico, como las rizaduras de oleaje, resaca o tormenta idénticas a las actuales, la razón de la dureza y geometría de ciertos estratos, el comportamiento de los animales que caminaban o se enterraban en el fondo marino, los efectos de los plegamientos o la espectacularidad de pequeñas fallas. La divulgación de la geología, aseguraron, es más fácil en el Boquerón del Estena, lugar que reúne tres geositios que forman parte del Patrimonio Geológico español con rango internacional, como la llamada Discordancia Toledánica, los yacimientos de huellas de gusanos gigantes y las congregaciones icnológicas de artrópodos para la muda o la reproducción. |