Ha llegado el momento culminante de la temporada. De los 24 equipos que comenzaron el camino hacia el cetro europeo, sólo quedan cuatro. Los mejores, los que han sabido sortear los obstáculos que se han ido cruzando en su camino. La presencia del Kiel, FC Barcelona y BM Ciudad Real era lo lógico, no en vano entre los tres se reparten los últimos cinco títulos. Pero no así la del Chehovskie. Los rusos se han colado en una fiesta muy exclusiva y habrá que ver si tienen traje y modales para no desentonar.
Modernización La Federación Europea de Balonmano (EHF), ha decidido emprender un camino que conduzca hacia la modernidad. El balonmano, el más peculiar y tradicionalista de los deportes de equipo, ha mirado hacia los lados y se ha encontrado solo, así que ha tomado la decisión de emular fórmulas ya probadas. El baloncesto lleva más de una década demostrando que juntar a cuatro equipos un fin de semana, con sus respectivas aficiones, para dirimir la supremacia europea, es un éxito seguro. Así que este año se estrena formato en la Liga de Campeones. Para no tener problemas en lo que respecta a público y eficacia, Tor Lian y los suyos, han optado por conceder a Alemania la organización de la Final Four por años, lo que les da a los equipos alemanes una clara ventaja de público.
Con lo que no contaban los responsables europeos es con que los españoles estaban más que dispuestos a amargarles el dulce. El BM Ciudad Real, el campeón, el equipo al que todos quieren destronar, el más consistente y regular de las últimas temporadas, le pasó por encima al Hamburgo y defenderá su cetro en Colonia. El Barcelona no falló y aprovechó su buena fortuna en el sorteo de cuartos. Los germanos, por su parte, ponen todas sus esperanzas en el Kiel, que ha estado en las tres últimas finales y pugnará por la cuarta.
Interés mediático De momento, la Final Four ha despertado más interés mediático que las anteriores ediciones de la tradicional Liga de Campeones. El impresionante Lanxsess Arena estará lleno a reventar el sábado y el domingo. Cerca de 20.000 personas llenarán las gradas del pabellón de Colonia. Y eso que las entradas no son baratas, ya que oscilan desde los 50 hasta los 200 euros. Cientos de periodistas están acreditados. Unos 500 aficionados de cada uno de los equipos no alemanes viajarán a Colonia para hacer sentir a los suyos que no están solos.
El programa del espectáculo balonmanístico más grande del momento comienza hoy a las tres de la tarde, con el enfrentamiento entre el FC Barcelona y el Chehovskie. A las seis llegará el plato fuerte de la jornada, el clásico entre los clásicos en los últimos tiempos, el Kiel contra el BM Ciudad Real, Gislasson contra Talant, Omeyer contra Sterbik, Narcisse contra todos...
Mañana, el más triste de los partidos, la lucha por el tercer puesto, será a las tres. Y la final, el objetivo por el que se ha luchado toda una temporada, sesenta minutos que justifican todos los esfuerzos, comenzará a las seis de la tarde. En Ciudad Real se sueña con que los suyos estén de nuevo en ella y que, como ocurrió los dos últimos años, la Copa viaje hasta La Mancha, donde el balonmano se vive con intensidad e ilusión. |