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| - ALAMBOR - | |||
Por colleras |
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| 15-JUNIO-2010. OPINIÓN | |||
| Valga el símil ecuestre para la equiparación. Adorno puro, en el estricto sentido de la palabra cuando de política se trata, de parte de unos señores que de forma sorprendente se dieron de bruces con una responsabilidad inesperada y, lo más grave, que el tiempo ha demostrado su incapacidad de reacción. Herederos de tiempos de bonanza, irrumpieron en la Historia patria imbuidos de un exultante optimismo, una preponderancia que superando los límites de la elocuencia; a su través tratan de obsequiarnos con dosis de optimismo, pólvora en salvas al fin, mediante las cuales tratan de sacar adelante vacuos devaneos en vano intento de “llegar a una orilla”. Un sucinto recuento nos lleva hasta el 25.IV.2007, cuando un exultante ministro de Hacienda del Gobierno de España, soltó aquello de: “Yo no veo efectos para dudar del sector de la construcción. Específicamente sigue funcionando igual, con una ligera desaceleración que permite ajustarse a una realidad que, lógicamente, va a exigir una demanda ligeramente inferior”. Oportuna afirmación que tuvo la virtud de elevar la moral presidencial, a tal punto que de forma ampulosa nuestro Gran Timonel el 3 de Julio del mismo año, asegura pletórico: “Lo enunciaré de forma sencilla pero ambiciosa: la próxima legislatura lograremos el pleno empleo en España. No lo quiero con carácter coyuntural, lo quiero definitivo”. Tal era su seguridad, que el 6 de septiembre se reafirma y asegura: “Tenemos la tasa de paro más baja de la Historia. El modelo español es un modelo internacional de solvencia y eficacia”. “Enunciado” que el señor ministro ratifica el 17 de Agosto afirmando que “los efectos de la crisis hipotecaria estadounidense tendrán un efecto relativamente pequeño en la economía española”. Ya metidos en faena, como por colleras y al hispano arte, plenamente identificado un exultante presidente el 21 de agosto nos brinda la perla capaz de iluminar el afligido ambiente: “España está al salir de la crisis financiera”. Nuevo “enunciado”, portador de una ilusoria Arcadia, para ya en tumba abierta zambullirse en la piscina: “Tenemos la tasa de paro más baja de la historia. El modelo económico español es un modelo internacional de solvencia y eficiencia>”; un aserto que tiene continuidad cuando con su engolado porte, nuestro futbolero presidente el 11 de septiembre afirma: “Haciendo uso de un simil futbolístico, se podría decir que España ha entrado en la Champions League de la economía mundial”. Tal convencimiento le lleva a reafirmarse el 16 de Octubre: “No hay atisbo de recesión económica. La economía española tiene muy buenos fundamentos”. Declaraciones que alegran las pajarillas del decaído ministro, que pleno de euforia el 24 de octubre dice: “Rajoy tiene una visión apocalíptica de la economía, Incluso en un entorno exterior, hipotéticamente menos favorable, pensamos que el 3,3% de crecimiento en España es una cifra razonable”. Finaliza 2007 y ya en su recta final, el 11 de diciembre un exultante ministro de Economía y Hacienda nos trata de convencer que, efectivamente: “La economía española crecerá a velocidad de crucero durante los dos próximos años, en ellos avanzará en torno al 3%”. El 9 de enero de 2008 el presidente del Gobierno de España dice: “Crear alarmismo injustificado en torno a la economía de un país puede dañar las expectativas. Permítanme que diga que es lo menos patriótico que conozco”; para al día siguiente su ministro reconocer que “estamos ante una gradual desaceleración. Si llegaran las vacas flacas, las afrontaríamos con gran tranquilidad gracias al superávit de las cuentas públicas”. Declaraciones que producen la reacción presidencial, que insiste: “La crisis es una falacia, puro catastrofismo. Estamos creciendo por encima del 3 %. Aunque mañana crezcamos al 3 o al 2,8%, es un crecimiento bueno, vamos a seguir creando empleo y teniendo superávit”. Tiempos preelectorales ya, donde aparecen slogans plenos de halagüeñas perspectivas: “POR EL PLENO EMPLEO”, “SOÑAR CON LOS PIES EN LA TIERRA”, “MOTIVOS PARA CREER”... Oníricos mensajes que en su despertar, cuando los pies llegaron a la tierra, la triste realidad se impuso: aquel prometedor triangulo no estaba cubierto de pelos. Simplemente eran moscas [“... vosotras, moscas vulgares, me evocáis todas las cosas.”]. Perlas devenidas en hueras píldoras, carentes por tanto del salvador medicamento, capaz al menos de aliviar nuestros males. Pero imparable, el exultante ministro vuelve a la carga y el 11 de febrero dice: “Los que auguran el riesgo de recesión no saben nada de economía. Estoy harto y agotado por la cantidad de tonterías que oigo últimamente sobre el mundo económico. La economía española crecerá en la próxima lesgislatura a un ritmo cercano al 3%, lo que permitirá crear 1,6 millones de nuevos empleos y mantener la tasa de paro en torno al 8% de la población activa”. Pretenciosos razonamientos que incitan al gran timonel hasta afirmar, rotundo, el día 25: “Las cuentas públicas han tenido un superávit todos los años. 70.000 millones de euros de superávit que nos permiten tener una garantía, una fortaleza para atender cualquier necesidad. La desaceleración no va a ser ni profunda ni prolongada. Va a ser una desaceleración para la cual nuestro país está más preparado que nadie. Deberían haber tomado nota del debate entre el señor Solbes y el señor Pizarro, para darse cuenta de que no vale la demagogia en la economía”. Para ya, euforia en estado puro; el 3 de marzo lanzar su oferta solemne: “Prometo crear 2 millones de puestos de trabajo”. Superada cuatro días después cuando asegura; “España está en condiciones para llegar al pleno empleo”; una aseveración que tiene continuidad en el todavia risueño presidente, para el 26 de Abril reafirmase: “La peor previsión de paro que podamos tener por delante será siempre una previsión de paro mejor que la que mejor tuvo el PP”. Nada comparable, sin embargo, a cuanto dos días después, ya en plena remontada, dispara: “La actitud de quienes exageran sobre la actual situación del alcance de la economía, es antipatriótica, inaceptable y demagógica”. Grandilocuencia y euforia que aunadas, incitan al ministro a afirmar con su proverbial alegría el 8 de mayo, que: “De hecho, nuestras previsiones apuntan a una recuperación de las tasas de crecimiento de la economía ya en el segundo semestre del 2009, que en 2010 nos permitirán crecer a un ritmo medio cercano al 3%”; para insistir, ahora el 3 de Junio: “El PIB podría crecer en el actual ejercicio en el entorno del 2%. España está capeando el temporal”. Para ya imparable, el 12 de junio afirmar: “El Estado tendrá su superávit presupuestario, a pesar de una coyuntura económica desfavorable”. Ocasión pintiparada para el presidente que 17 días después, Filosofía en estado puro, dice: “Como todo, es opinable y depende de lo que entendamos por crisis [...]. Por un concepto como el de crisis habría que preguntar a los economistas, y seguramente no se pondrían de acuerdo”. Y así hasta el infinito: “Más allá de baches como el de ahora, España tiene condiciones para ambicionar llegar a los niveles de empleo de la media europea y de pleno empleo técnico”. “Vamos a trabajar por ello. El Gobierno ha sido el que más ha acertado en sus previsiones”. Todo muy bucólico, hasta que, inmisericorde, el inefable sevillano; sí, aquel de “OTAN, de entrada NO” habla “sin mentar partes”, de su conversación con un político amigo, cuando al comentar éste que rectificar era de sabios él le responde: “Pero hacerlo todos los días es de necios”. Oportunidad perdida, la del castizo andaluz, que de haber tenido en cuenta viejos tiempos, hubiera hecho suya la opinión del califa cordobés Manolete, cuando imbuido de su habitual senequismo se dice que dijo aquello de: “Con lo bien que se está sin decir ná”. Pero la definitiva, la que completa la collera [cuatro caballeros en el redondel], la que pone de manifiesto el verdadero perfil de un Gobierno a la deriva [22,7% en niveles de pobreza, según datos de un estudio de la Fundación Foessa para Cáritas, y próximos al 20% de paro] proviene de un político paradigmático que ya en su tiempo “apuntaba maneras”; el cual aprovechando un triste momento para la historia patria, dijo aquello de: “NECESITAMOS UN GOBIERNO QUE NO NOS MIENTA”. Razón que le sobra. “¡Cantar de la tierra mía...!” |
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