La Red Europea de Lucha contra la Pobreza y la Exclusión Social en Castilla-La Mancha (EAPN-CLM) presentó ayer los resultados de su estudio “Barrios en exclusión social de los municipios mayores de 10.000 habitantes de Castilla-La Mancha”. En esta investigación, que comenzó en 2006, se reflejan las áreas de cada localidad donde la pobreza y la conflictividad social alcanzan niveles preocupantes. Y según se desprende de sus resultados, tres barrios de Ciudad Real sufren esa situación: los de La Granja, La Esperanza y San Martín.
El barrio de la Granja, localizado en el sudoeste del extarradio de la capital, destaca por ser un barrio con edificios en buen estado, calles limpias y una buena dotación de servicios, iluminación y mobiliario urbano. La problemática socioeconómica se deriva aquí de una población joven (el 65% no superan los 40 años), con bajo nivel educativo (el 66,22% sólo ha alcanzado el nivel de estudios primarios) y una tasa de paro del 30%. La mayoría de los habitantes trabajan en la construcción y en el sector servicios, salvo la minoría gitana, cuya ocupación predominante es la venta ambulante, según el estudio de EAPN-CLM.
Esta minoría está además en el centro de los problemas de convivencia en el barrio. Los autores del estudio mencionan que cerca del 60% de las familias cree que su llegada a La Granja ha hecho incrementar la conflictividad y el vandalismo, y consideran estos dos problemas los principales del área. Varias han llegado incluso a mudarse del barrio; no obstante, matiza EAPN-CLM, esto puede deberse a que es muy típico abandonar La Granja cuando se incrementa el nivel económico personal.
Barrios y guetos Peor panorama presentan la barriada de La Esperanza, situada en las proximidades de la estación del AVE, y la de San Martín, en el extremo oeste de la periferia, las cuales comparten algunas características comunes. Son zonas en las que la población gitana es mayoritaria, y cuyos habitantes tienen entre sus principales ocupaciones la venta ambulante y el temporeo agrícola. El nivel educativo es muy bajo, con altas tasas de analfabetismo y de absentismo escolar El estudio asegura que los Servicios Sociales ciudadrealeños consideran ambos barrios como guetos, y añade a ello que entre la mayoría de los ciudadanos prevalece la opinión de que son focos de delincuencia y de venta de droga.
Existen, no obstante, diferencias destacables entre estas dos áreas, de acuerdo con EAPN-CLM. En San Martín, casi la mitad de las viviendas son chabolas, y las que no lo son muestran un cierto deterioro, además de que sólo las dos calles principales están asfaltadas. En contraste, las calles y viviendas de La Esperanza se encuentran, en general, en mejores condiciones, gracias al esfuerzo que hacen la mayoría de vecinos para limpiarlas, ya que el servicio municipal no lo hace. Además, La Esperanza cuenta con una zona verde en el cercano Parque del Pilar.
Bienestar social Por otro lado, desde la Concejalía de Bienestar Social se ofrece un panorama menos sombrío de estos tres barrios que en la investigación de EAPN-CLM. La concejala Amparo Messía, si bien reconoce la mala situación en San Martín debido al elevado índice de chabolismo, se resiste a calificar este área o La Esperanza de guetos. A su modo de ver, son los habitantes de ambos barrios los que deben determinar si los consideran guetos o no.
Messía también quiso quitar importancia a la conflictividad social en La Granja y La Esperanza. En el caso de La Granja, la edil de Bienestar Social explicó que conoce de primera mano las quejas de los vecinos, pero aseguró al mismo tiempo que no considera que la situación llegue al punto de poder considerarse “de exclusión social”. En cuanto a La Esperanza, tampoco quiso calificarlo de esta manera, a pesar de que reconoció que muchas de las familias que viven allí tiene problemas, y elogió la labor que hace la Fundación Secretariado Gitano con los vecinos del barrio. |